Soy una esposa feliz¡

Si hace un año me hubiesen preguntado como imaginaba mi vestido de novia creo que no hubiese tenido respuesta alguna, o tal vez les hubiese contestado que para uno casarse tiene que estar también el novio que así lo quiera.

Y mírenme ahora¡¡¡, con una sonrisa de oreja a oreja, que no es sino el reflejo de la alegría enorme que llevo en el corazón y de la dicha infinita que siento de haber encontrado (re-encontrado) a mi compañero de vida.

Por primera vez en mi vida pienso en los momentos juntos ( esos que se proyectan hasta cuando seas viejito), la vida en mi familia y la calidez del disfrute de lo momentos simples en el hogar.

El amor llegado a mi vida y yo lo recibo con los brazos (y el corazón) abiertos.

Pues bien, en este contexto de amor y felicidad quiero contarles un poco acerca de mi vestido, esta hermosa pieza que creé y en la que me acompaña el laborioso bordado de mi madre. Sí¡¡, ese cinturón fabuloso que le da todo el color a la pieza fue bordado por mi hermosa mamita. Inicialmente había pensado en trabajar un bordado computarizado en Gamarra, pero luego llegue a la conclusión de que mi vestido tenía que estar lleno de emociones y sentimientos positivos, por lo que descarté por completo el ajetreo, el bullicio y el run-run de las bordadoras automáticas.

Para definir los colores del bordado mi pieza clave fueron los zapatos. Yo la mega fan de Jessica Butrich no podía dejarla de lado en un día tan importante por lo que este fue mi referente para los colores; digamos que este tono de turquesa me marco la pauta para armar la combinación con los fucsias y los morados.

Finalmente, y para darle toque perfecto a mi atuendo están los aretes de mi bisabuela. Esa pieza perfecta que completo de manera exquisita todo mi look. Fue una emoción enorme la de saber que estaba usando una pieza tan antigua y con tanta historia.

Así que si tu lectora mía ( de esas que estoy recuperando porque bien desatentido tenía mi blog) vas a casarte deja que sea tu corazón el que te lleve a escoger tu vestido, no pienses tanto en las tendencias o en aquello que tu mamá o tus amigas dicen que te quedaría bien. Imagina tu vestido y cómo quieres sentirte cuando lo lleves puesto, al final de cuentas eso es lo más importante. Un abrazo 🙂

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