Cuando lo prohibido atrae

Existen ciertas situaciones que uno siempre trata de evitar, ya sea que estas consciente de que los resultados pueden ser negativos ( incluso destructivos) o que simplemente sientas un poco de temor; uno escoge mantener distancia porque considera que de esta manera estará seguro y protegido.

Pero dentro de esa sensación de “supuesta” seguridad siempre existirá un deseo latente de acercarte un poco más, de involucrarte con ese ” destino”, de probar de aquella situación a la que estás “evitando”. Ese  tímido pero intenso deseo se mantendrá en un espacio de tu alma y de tu corazón (no está en tu mente porque no es una sensación lógica),  y aguardará allí pacientemente a que la situación perfecta se presente para generar en ti esa emoción, ese revoltijo de alucinaciones que te llevarán a preguntarte: “¿Y qué podría pasar?, tal vez y esta sea la única opción que tengo de intentarlo”.

Y es así como que jugando, de un momento a otro te vez envuelto en esa historia a la que tanto temías, y desaparecen los miedos ( aunque solamente en momentos fugaces) y la sonrisa se te dibuja en la cara (aunque estés completamente consciente de que no será para siempre) y la vida parece tener un color diferente cada mañana ( aunque sabes que los días grises vendrán con el tiempo ).

No puedes negarlo, el saber que aquello estaba prohibido lo convirtió en su principal atractivo, y ahora que forma parte de tu vida ya no sabes muy bien hasta que punto avanzar, porque en el camino está la felicidad y al final de este  la tristeza. Entonces aparecen los días en que tomas conciencia y te das cuenta que debes “abandonar el barco” porque no hay un destino final , buscas terminar con todo y cambiar de página; olvidar haciendo de cuenta de que nada pasó…pero es muy difícil…la intensa sensación del descubrimiento de “lo prohibido” y la felicidad cuasi perfecta que tienen el disfrute de esos momentos no te dejan olvidar y cerrar la puerta. Decides entonces continuar, disfrutar aunque no sepas a dónde es que vas ( o a dónde es que te están llevando).

Pero de pronto ocurre que un día cualquiera, uno en el que tu sonrisa era más intensa por la felicidad de disfrutar de lo prohibido, la vida te muestra los resultados de esta historia, se encarga de poner frente a ti los acontecimientos conscientes que en aquel inicio te llevaban a dudar y te mantenían distante, y hacían que guardaras tus deseos en lo más profundo de tu alma. La vida y el destino confabulan de una manera macabra pero al final verdadera, te llevan a entender la razón de tus temores con verdades duras pero que al final de cuentas son parte de las lecciones que tenemos aprender.

Y es así que luego del dolor intenso, la avalancha de recuerdos y el sinfín de “no debí de…” terminas entendiendo que cada una de estas experiencias son aprendizaje; y que si por alguna razón en un futuro ( cercano o lejano) vuelves a sentir atracción por lo prohibido, ya conoces las fuertes consecuencias a las que te estas exponiendo.

Un beso

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