El último adiós

Una de las expresiones artísticas que me encanta y que siempre disfruto con completa emoción es el teatro.

Adoro esas dos horas completamente desconectada del mundo sintiendo  un vendaval de emociones, dejándome llevar por cada situación triste, alegre o trágica que allí pueda aparecer. Es como si ocurriera cierta magia en el escenario y luego de esta yo soy inmensamente feliz 🙂

En esta ocasión recibí una invitación (regalo de cumpleaños) del chico de mis sueños para ir a ver la obra  “Clausura del amor” (la selección de esta fue en base a algunas opciones que yo le di, así que no se preocupen 😉 ). Había leído algunos comentarios, varios de ellos muy buenos, por lo que mi expectativa al esperar por el inicio de la función era grande.

Una vez que se levantó el telón el primer detalle que llamó mi atención fue el hecho de que no se tuviese escenografía, solamente habían un par de sillas y algunas botellas de agua, las mismas que definitivamente eran necesarias ( ya entenderán porque) .

Uno de los protagonistas de la obra ( solamente eran 2) estaba sentado aquí, en esta escena que describo, y tenía la expresión del rostro más compungida y preocupada del mundo.

El diálogo de Stan (así se llama el protagonista) comenzó en el momento en que Audrey ingresa a la sala, ella entró por la puerta del público como si fuese una más de nosotros ( este fue un factor con el que trabajaron durante toda la obra). Más allá del discurso retórico, confuso y metafórico de Stan, estaba la pasión completa con la que pronunciaba cada frase. Estoy segura de que todos los que estábamos allí en la sala podíamos percibir esa mezcla de amargura, decepción, tristeza y cariño que siente uno cuando sabe que ha llegado el momento de terminar una relación.

El monólogo de Stan para Audrey tenía ese mensaje final del momento en que se termina una relación. Las frases enredadas tenían un resumen de todas aquellas cosas que amó y de todo lo que en ese momento sentía: una infelicidad completa que lo hacía remecerse por completo entendiendo que la única solución era terminar .

Durante todo el tiempo en que Stan habló Audrey permaneció muda, solamente observando, escuchando y mimetizándose un poco con el público que estaba en la sala (pienso que este también es un mensaje importante porque cuando se tienen estas conversaciones “límite”  mucha veces  lo que  menos hacemos es escuchar al otro).

No había ni un segundo en el que Stan dejase de hablar, los reproches venían acompañados de críticas, luego de insultos (sí, porque a veces a ese extremo se llega) y  finalmente de lamentos. Nada ni nadie sería capaz de detener ese momento.

Luego de una pausa en la obra con un intermedio musical, Audrey comenzó con su diálogo. Una voz un tanto más pausada y algo más de sensatez en todos los comentarios fue lo que encontramos en ella; que de alguna manera estaba resignada a aceptar el final pero también estaba decidida a batallar con todas sus armas para encontrar esa “última” esperanza que siempre nos queremos dar. Debo reconocer que por algunos segundos creí que esta llegaría, pero no la historia tiene un desenlace desgarrador con un beso frio y sin emoción. Ese beso que jamás quieres que llegue cuando sabes que tu relación ya está terminando.

Tengo que decir, con absoluta y completa sinceridad que esta obra estuvo repleta de emociones. Lograron volcar en 2 horas todo el proceso del desenlace de una relación ; y es que es todos sabemos que el final de una historia se avizora (por más “oportunidades” que nos demos).

Si ocurriese que tuviesen que preguntarme si me sentí identificada, pues debo decir que no directamente. Tal vez en algún momento tuve ciertas emociones de Stan o incluso algunas de Audrey pero felizmente no llevé ninguna relación hasta ese límite macabro en donde la decepción y resentimiento son más fuertes que el amor que alguna vez tuviste por esa otra persona.

Tuve la suerte de estar en la última función de la obra, si no pudieron ir a verla igual les recomiendo que revisen un poco el resumen de esta. Entenderán por completo todo lo que aquí les cuento, todo ese vorágine de emociones cuando aparece  la “Clausura del amor“.

Besos a todos 🙂

 

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