El dilema de la realización femenina

Saludos reinas hermosas, cómo han estado???¡¡¡.  Estos feriaditos de la semana de APEC nos han caído súper bien a todos, así que regresamos preparadas para comenzar la semana con fuerza ( Sí¡).

Este fin de semana estuve revisando un poco las intervenciones de los principales líderes mundiales en los distintos eventos convocados en nuestros país;  debo reconocer que una de las captó más mi atención fue la del aún presidente de Estados Unidos Barack Obama, ya que dentro de su amplio discurso tomo un buen tiempo para hablar acerca del rol de la mujer de hoy en día y de lo complicado que puede ser asumir los aspectos familiares y profesionales de una manera exitosa. Dentro de esto mencionó lo importante que es el contar con ayuda, ya se de tu pareja o tus padres.

El tema mencionado por Obama siempre será muy controversial, ya que como mujeres estamos siempre directamente relacionadas con todos los aspectos posibles: familiar, maternal, amical, profesional y todos los “al” que podamos imaginar; y muchas veces fallar en uno puede ser el resultado de tener éxito en otro.

Frente a esto siempre me cuestionado el hecho de que la mayoría de mujeres crezcamos  siempre con la idea de convertirnos en madres algún día,  para serles sincera mi mamá me regalo una muñeca con forma de bebé cuando tenía 4 años y lo primero que hice fue cortarle el pelo (osea la deja calva a la pobre), y bueno si,  una que otra vez la arropaba o la cargaba, pero nada que me pareciera extraordinario, prefería mil veces jugar a juntarme a tomar el té con  mis amigas ( cosa que hasta hora hago) luciendo algunos de los jueguitos de tacitas divertidos que mi mamá también me compraba.

Hago este preámbulo con mi historia de la muñeca para asociar mi concepto de juego y la  visión a futuro que tenía yo cuando era una niña, les comentó esto porque créanlo o no, cuando tenía entre 4 a 6 años de edad jamás me veía como una madre abnegada que cuidara a los hijos, atendiera al esposo y preparara la comida con esmero. Todo lo contrario me imaginaba siempre como una mujer muy atractiva ( con unas piernazas que pudiese usar botas, jajaja) , siempre bien arreglada y viviendo sola ( eso si en un departamento de color rosado). Creaba siempre en mi mente una visión mía leyendo un buen libro en la sala de mi casa, así tranquila sin ruidos ni compañía…solo yo y mi vida, la que podía controlar y conducir como yo quisiera.

Con el paso del tiempo la visión se fue perdiendo y poco a poco me enfocaba más en crecer, mejorar, estudiar y un millón de etceterás más que, sin darme cuenta me estaban llevando a concretar mi visión de niña, mi imagen perfecta de la vida que quería llevar (solo que me faltan las piernazas, creo que debo ir al gym para eso).

Hasta ahora me pregunto ¿qué pudo haber sido lo que influyo en mí para que creara esa visión tan “poco común” en mi mente?, ¿qué era aquello que me inspiraba desde tan chiquita?. Y me hago estos cuestionamientos mis lectores, porque veo que a mi alrededor las expectativas y el futuro de la mayoría de mujeres es el de convertirse en: “La Mujer Maravilla”, e inclusive considero que esta es  una manera bonita de decirlo;  y es que no tengo absolutamente nada en contra de las mujeres que asumen miles de roles dentro de sus vidas ( que por cierto siempre serán muy cortas para hacer todo lo que queremos), porque bueno quien dice que no podamos ser: madres, esposas, hermanas, cuñadas, amigas, ejecutivas, organizadoras de fiestas infantiles, presidentas del comité de padres de familia, enfermeras de refriados masivos de invierno, economizadoras del presupuesto familiar, y miles de características más, pero… ¿realmente estamos cumpliendo con esto de la manera correcta?, ¿sin descuidar ningún aspecto?.

Trabajo con varias madres de familia, y debo decirles que el embarazo, y tener hijos cambió sus vidas por completo, desde la etapa de la espera con la revolución de hormonas, los kilos de más, los cambios de humor y los comprensivos “es que esta embarazada…”; hechos que sin lugar a duda ( y el que diga que “no” que tire la primera piedra) merman su desempeño en el trabajo, su capacidad analítica y por supuesto su facilidad de gestión ( imaginen lo complicado que resulta para  una mujer de ocho meses de embarazo subir y bajar de un edificio de 5 pisos más de 2 veces al día); hasta la licencia post materna, en la que presumo un 50% del tiempo la madre debe estar pensando cuan bien o mal anda su chamba mientras ella no está.

Historia aparte es el tema de las primeras semanas de reintegro a la vida laboral, momento en que la nutrida madre deberá dedicarle un buen % del día a obtener de ella misma la leche para su pequeño, sin contar esas 20mil llamadas telefónicas que hará  para saber si la nueva nana le dio o no le dio la leche, si se durmió, si boto el chanchito, si lloró no por el cambio de pañal; y por supuesto si ya llego la mamá, el tío , el abuelito o la cuñada para ver al bebé.

En conclusión, podríamos decir que una madre reciente se reintegra completamente al trabajo,como al 2do o 3er mes de haberse reintegrado, ya que recién aquí es donde esta iniciando la fase de adaptación a su nuevo rol, ese que va a tener que compartir por el resto de su vida.

No me vayan a mal interpretar mis lectores, no tengo nada en contra de las mujeres “todopoderosas” que se avientan con fuerza vivir a plenitud todos los aspectos de su vida, es  más debo reconocer que mi madre fue una de ellas, siempre la recuerdo preocupada por salir trabajo o yendo a recogerme al colegio con su formal sastre, porque era el momento en que salía de la oficina.  Y bueno también recuerdo un día en particular,  en el que yo estaba muy enferma, pero ella debía ir a la oficina porque tenía una reunión muy importante, yo me quedaba en su cama muriendo de dolor, con la docena de jarabes por tomar y la chica que nos ayudaba en casa como vigía, mientras ella se despedía de mí con el rostro lleno de preocupación.

Y es que es así  mis lectores, nuestras “mujeres maravilla” tendrán que decidir, cada día al despertarse ellas escogen, priorizan y actúan. Deciden si ese día es más importante levantarse 30 minutos antes por que la hija tiene una actuación y deben alistarla, o si ese mismo día deberán llegar 2 horas mas tarde a casa porque sino perderán la oportunidad de hacer una presentación excelente al jefe.  No hay más ciencia en esto, sólo la capacidad de ser feliz adoptando tus nuevos roles en armonía con los tuyos, tus objetivos profesionales y por supuesto el bienestar de esa bendición tan linda de Dios: los hijos.

Un beso enorme.

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