Todos tenemos algo de Subsuelo

Saludos mis lectores que tal la semana santa?…se fueron de viaje??, descansaron?. Yo les cuento que luego de dos años de estar viaje y viaje en esta época esta vez me quede en la ciudad y aproveche para trabajar en uno de mis proyectos personales, dormir hasta tarde y disfrutar de Lima, ya que normalmente el tiempo que le dedico es saliendo de la oficina o uno que otro sábado que no me interno en Gamarra.

Es así que esta semana santa tomé la drástica decisión de no perder por ningún motivo la obra de teatro “El Hombre del Subsuelo“, estuvo en escena el año pasado, pero el Centro Cultural PUCP volvió a  lanzarla por una corta temporada (mañana esa la última función), así que siempre dispuesta yo y con un ánimo teatral desbordante me fui en busca de las entradas, en el camino iba pensando a que incauto(a) solicitaría compañía para el evento esta vez (lo cual era un poco difícil considerando la notable ausencia de amigos limeños por viaje).

Cuando llegue al módulo de Teleticket y pregunté por las entradas que aún quedaban para la función del sábado mi sorpresa fue enorme al ver que solamente habían dos ubicaciones es sitios completamente distantes: la sala estaba repleta.

En ese momento mis ansías por querer ver la puesta en escena eran realmente extremas (probablemente eran ciertos todos aquellos comentarios y la buena crítica que tenía la obra) así que mis ganas de vibrar con la emoción sobre las tablas hicieron que compre mi entrada para mi primera ida al teatro solita (en ese momento lo único que importaba era ver la obra cuanto antes, porque después quien sabe).

Pues bien después de todo este preámbulo les cuento un poco más acerca de la historia, la misma que está basada en la obra “Memorias del subsuelo” de Dostoievski (para serles sincera no la he leído), pero la adaptación que vi ayer en el teatro nos presenta a un Pietro Sibille (nombre del actor) completamente disconforme con el mundo, y que al estar convencido de que este nunca cambiará toma la decisión de refugiarse en su “subsuelo” ese lugar oscuro y profundo en el que solamente existe él y sus ideas.

El personaje presenta su completa repulsión a las historias, emociones e ideas que tienen los seres humanos en el mundo actual (época de la obra), critica mordazmente la forma en que todos tratan de adoptar un estilo de vida para encontrar en este un estereotipo que les permita ser parte de la sociedad (ese tipo de comportamiento que podemos tener cuando no somos felices y tampoco hemos encontrado aquello que llene completamente nuestra alma).

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Sin embargo, y pese a la sólida argumentación con la que el personaje de Pietro muestra cuan desequelibrado está nuestro mundo, la trama muestra el momento en que “el hombre del subsuelo” necesita sentirse acompañado, aparece en él aquella necesidad de formar parte de un grupo, de sentirse reconocido, importante (no puedo decir querido o amado porque no me lo transmitió la obra). Es en este instante en que el personaje deja su escondrijo para buscar aquellos sentimientos que ya casi está olvidando, pero… no los encuentra. A cambio solamente aparecen la burla, el desprecio y hasta la ofensa. Aquel grupo social al que él añora pertenecer no lo quiere dentro, puede ser quizás  por aquellas repulsivas, extrañas y hasta burlonas ideas que el “hombre del subsuelo” no teme presentar en una pequeña conversación del grupo, y digo pequeña porque no le dejan formar parte de esta por mucho tiempo, lo rechazan y finalmente lo abandonan.

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Pero este personaje no se da por vencido y decide seguir a aquel grupo, esta vez no para gritarles que lo consideren sino para intentar burlarse nuevamente y para aniquilarlos (verbal y emocionalmente, claro está).

En este punto es donde la historia toma un giro interesante, ya que se presenta un “hombre del subsuelo” consciente, con equidad moral y capaz de aconsejar a una pobre mujer que tomó malas decisiones y ahora esta inmersa en el tortuoso mundo de la prostitución. Por un momento imaginas que el personaje de Pietro Sibille abriga en el fondo de su alma buenos sentimientos y que todo esto es solo producto de una mala experiencia en su vida. Debo confesar que en ese instante imagine un final para la historia, pensé que él dejaría el subsuelo y ya no estaría solo.

Me gustaría decir que encontré el final correcto, pero no. La obra te lleva a un escalofriante desenlace, en el que el personaje confiesa  haber dado todo aquel discurso moralista a esa pobre mujer con el simple ánimo de aplacar sus sentimientos de venganza e ira, necesitaba hacer sentir mal a alguien después de la gran afrenta por la que había pasado al intentar ser parte de un grupo. Para terminar el personaje pierde el control de sí mismo y desborda emocionalmente al extremo, actuando según sus más bajas pasiones y deseos oscuros para finalmente refugiarse una vez más… en su escondrijo.

(La parte mala de ir al teatro sola es que no tienes con quien debatir el mensaje y/o el impacto de la obra, lo bueno es que yo lo puedo hacer por aquí).

Pues bien, debo reconocer que esta es una de las puestas en escena que más impactada me ha dejado en los últimos tiempos, veo al personaje como un ser humano que se cansó de intentar adaptarse a un patrón social que no era acorde con sus ideas , se aburrió de ser tolerante y de intentar encajar, y decidió que lo mejor era aislarse y esconderse para vivir como el quería. Pero en medio de su soledad y penumbra aparece esa necesidad de compañía, esas ganas de volver a ser parte de “algo”,  y al no tener la respuesta esperada ocurre esta explosión emocional que lo arrastra hasta los niveles de sus más bajas pasiones. (un colapso completo).

Aunque la obra nos ubica en un contexto extremo y con realidades bastante duras (la prostitución por ejemplo), considero que de alguna manera y en algún momento todos nos enfrentamos a nuestro propio “subsuelo”, algunos en menor intensidad que otros ; porque quién no ha tenido un momento de aislamiento completo, ese instante, horas o días en los que reniegas contra el mundo, la gente o las cosas que te hicieron;  esos lapsos de tiempo en los que te cuestionas si tu actuar es realmente bueno, pues aunque actúas de buena fe nada ni nadie a tu alrededor parece tenerla. Y nos encerramos en nuestros escondrijos(mentales o físicos) no queremos salir y simplemente dejamos que nuestros sentimientos tomen fuerza en nosotros…y así en medio de eso aparece de pronto la necesidad de salir, de volver a formar parte “de”, comenzamos a recordar algunas cosas buenas que nos dan fuerza para volver, para dejar de lado todo y empezar nuevamente.

Cuanto debemos agradecer y bendecir  que en esas “salidas” hemos encontrado las respuestas, el lugar, los momentos que nos han hecho cerrar el escondrijo y seguir adelante, dejando de lado las ideas que nos llevan a escarbar en emociones oscuras y negativas.

Mi consejo entonces es que aprovechemos cada minuto de nuestras vidas en seguir conociendo personas, amigos , conocidos; todos aquellos que disfruten de las mismas cosas que tú, que tengan aunque sea un interés en común (tal vez pueden ser más), pero muchas veces esa persona y ese único tema en común pueden ser la llave perfecta que ayude a salir de una “madriguera en el subsuelo”, porque nunca sabes si es que con tu fortaleza interna será suficiente.

Un beso a todos, y si leen esto a tiempo vayan mañana, se las recomiendo. =)

Fuente de Imágenes: Sitio web del CCPUCP

2 thoughts on “Todos tenemos algo de Subsuelo

  1. No puedo ir…vivo en aqp 🙁 . Pietro Sibille es perfecto para esos papeles no?
    Creo que el dejarse llevar por sus pasiones y no poder ser el hombre que cree q debe ser, lo hace volver a esconderse bajo el subsuelo. Y lo digo desde lo q leo. Quizás por vergüenza. O quizás por la impotencia de no poder vencerse a sí mismo. Muchos de las molestias que tenemos hacia el estilo de vida es porque a lo mejor no nos sentimos capaces de llevarlos a cabo o va en contra de alguna creencia fuerte de nuestras raíces.
    Ok, la leeré, lo juro 🙂

    • Esa es entonces una razón más sencilla para dejar el escondrijo, porque solamente depende de uno y de la fuerza que le imprimamos a cada reto que aceptemos en la vida =)

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